Imprimir

SOLEMNIDAD DE SAN FROILAN, PATRONO DE LA DIÓCESIS

        (Santa Iglesia Catedral, 5-X-2015) - "Id y haced discípulos de todos los pueblos”

            Ez 34,11-16; Sal 22                Ef 4,1-7.11-13                Mt 28,16-20  

            La solemnidad de hoy evoca de nuevo ante nosotros la figura de San Froilán, Patrono de nuestra Diócesis. En él honramos al más insigne Obispo legionense, referencia fundamental de las raíces de nuestro pueblo y adelantado de una época decisiva en la historia, cuando León daba sus primeros pasos como reino cristiano. 

1. El anuncio del Evangelio y la misión de nuestra Iglesia hoy

Se acaba de proclamar el Evangelio: En él hemos tenido ocasión de escuchar, una vez más, el mandato misionero del Señor: “Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos... y enseñándoles a guardar todo los que os he mandado” (Mt 28,19-20). Las palabras de Cristo contienen un mandato misionero permanente que interpela siglo tras siglo, generación tras generación, a todos los seguidores de Jesús. Ese mandato fue el que impulsó a san Froilán y a la Iglesia que él tuvo confiada, durante muy poco tiempo, apenas cinco años, a evangelizar o, como se ha dicho a veces, a cristianizar estas comarcas que se debatían todavía entre el paganismo y la amenaza todavía de los seguidores del Islam. La acción pastoral se hacía recurriendo a la fundación de monasterios, verdaderos centros de difusión del evangelio y de la cultura.  San Froilán y su compañero san Atilano habían salido del monasterio de Santa María de Moreruela, junto al río Esla, en tierras zamoranas. Ambos fueron ordenados obispos el domingo de Pentecostés del año 900 en la catedral visigótica, predecesora de la románica y la actual gótica.

El mandato misionero del Señor nos interpela también a nosotros hoy, y no solo para que prediquemos el evangelio en una sociedad cada día más secularizada que está olvidando sus raíces cristianas, sino para que transmitamos  todas las enseñanzas de Cristo, aplicando a la vida de cada día la luz perenne del mensaje cristiano. Por eso, éste es el objetivo preferente del Programa pastoral de nuestra diócesis en el presente curso y en inmediato quinquenio de 2015 a 2020 y que hemos presentado en la reciente semana diocesana de Pastoral. Como depositarios no solo de un pasado glorioso sino movidos también por la urgencia de la misión de la Iglesia en el momento actual, tenemos el deber de anunciar a Jesucristo y de proclamar la importancia decisiva de la fe en la configuración de nuestra existencia y de nuestra alma colectiva como sociedad que tiene unas raíces cristianas que no se pueden perder u olvidar. Jesucristo sigue siendo el único Salvador del mundo y el que nos ha dado a conocer al Dios verdadero.

2. Una Iglesia en salida, una diócesis en estado de misión

El pluralismo cultural y la confusión ideológica de nuestra época hace que sea muy necesario reafirmar la validez y el fundamento de la concepción cristiana del hombre, de la naturaleza y aun de la idea misma de Dios, que está inseparablemente unida al mensaje del evangelio. El papa Francisco ha convocado a las comunidades diocesanas y parroquiales, a las familias -ayer se inauguraba la XIV Asamblea del Sínodo de los Obispos que ha de ocuparse también de la evangelización de la realidad familiar- y a todos los creyentes a Jesucristo a ser “Iglesia en salida”, y en salida misionera, como el mismo Santo Padre explicó en la Exhortación “Evangelii gaudium”. En efecto,“en la Palabra de Dios aparece permanentemente este dinamismo de «salida» que Dios quiere provocar en los creyentes... Hoy, en este «id» de Jesús, están presentes los escenarios y los desafíos siempre nuevos de la misión evangelizadora de la Iglesia, y todos somos llamados a esta nueva «salida» misionera” (EG 46; cf. 47-49).

El mandato misionero nos interpela a todos: obispo, presbíteros y diáconos, alumnos de los seminarios, miembros de los Institutos de Vida consagrada y de las asociaciones de fieles, a los bautizados. Dice el papa Francisco:“Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio” (EG 20). La propuesta del papa y que nuestra diócesis ha querido plasmar en el programa pastoral del quinquenio a partir del presente curso, tiene en la figura de la Santísima Virgen un precioso modelo, un icono que contemplar e interiorizar, cuando al comienzo de la escena de la Visitación, ante el anuncio de que su pariente Isabel estaba también encinta, “María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña…” (Lc 1,39).

3. Invitación a poner manos a la obra de evangelizar aquí y ahora

En este sentido, el curso pastoral recién inaugurado se fijará en el significado de ese salir, ponerse en camino, ir de prisa, etc., para evangelizar, para anunciar a Jesucristo, para hacer que su mensaje haga salir del olvido de la fe a muchos cristianos bautizados, pero no suficientemente evangelizados. Para hacer frente a los muchos y variados desafíos del momento presente a nuestra fe, no siendo el menor la escasa conciencia de muchos bautizados que viven completamente al margen de la fe recibida y de todo lo significa ser cristianos.  Por eso yo hacía estas preguntas en la carta pastoral de comienzo de curso y que ahora repito: “¿Cuándo nos convenceremos de que no es suficiente mantener una pastoral de cristiandad en apariencia, en la que subsisten costumbres, celebraciones y formas de inspiración cristiana, sí, pero carentes, a veces, de los signos inequívocos de la conversión interior, de la adhesión a Cristo y de las actitudes de comportamiento que manifiestan haberse encontrado realmente con él?... Por eso no debe extrañarnos que, pese a tantas manifestaciones de la piedad popular, no se perciban apenas los frutos de una auténtica vida cristiana” (Carta pastoral del curso 2015-2016, n. 12).

Por eso, es necesario que, en cada uno de nosotros, se produzca una auténtica conversión pastoral para la misión (EG 25), que conduzca a que todas las estructuras de nuestra Iglesia se transformen en instrumentos adecuados y en cauces operativos para "la evangelización del mundo actual” (EG 27) y no tanto para una mera conservación o, como dice el papa Francisco, una “autopreservación"  (cf. ib.). Necesitamos que nuestra pastoral ordinaria sea más expansiva y abierta, de manera que todos los que tenemos alguna responsabilidad en ella, adoptemos esa “actitud de salida” imitando a la Virgen María y favoreciendo que nuestra diócesis, fiel al mandato de Cristo y al modelo de San Froilán y de tantos misioneros y misioneras salidos de nuestros pueblos y parroquias que no dudaron en ir a tierras de misión en las pasadas décadas, sea una comunidad de enviados aquí mismo, en nuestra capital, en nuestros barrios y en nuestros pueblos. Porque hoy la urgencia de la misión ya no se verifica solamente en tierras lejanas, sino entre nosotros mismos, quizás en nuestras propias casas.

Que San Froilán nos estimule y aliente para ser, en verdad, una Iglesia en salida misionera.

+ Julián, Obispo de León

Plaza de Regla, 7 * 24003 León (España)
Telf: 987 21 96 80 - Fax Secret.: 987 26 06 65
Regístrate a nuestro Boletín de Noticias.